PERSISTENCIA

Con Moratiel, ante el Silencio Pleno


 

Contigo quiero hablar, el que te has ido

para afirmarte más en los silencios,

Hermano persistente en cercanías.

Contigo, batallar un territorio,

donde amistad de siglos y ahora pena

de saberte presente sin sonidos.

Te traigo estos retazos de alborada,

de campos ateridos, de majuelos

que tienen primavera en las entrañas.

Como un Eslonza, largo y silencioso,

nos pasan por encima, nos trituran

los fragores del tiempo y sus entornos.

Se engaña el calendario, se desangra

su terca pretensión de geometría.

Sin lágrimas, sin gritos, reconstruyo

tu rostro persistente sobre el ruido

de los trenes que huyen y se borran.

Quiero mostrarte noches habitables,

castillos de palabras, de miradas

cosidas  sobre auroras vadeables.

Ahora estás sembrado, y primaveras

nos traerán  noticia de tus pasos.

Ventanas y tapiales asombrados

nos dejarán un rastro de pisadas

que son señales tuyas, gestos lentos

guardados como auroras persistentes.

Contigo, restaurar viejas palabras

y levantar con ellas otros ámbitos

donde seguir la escucha compartida

de los recios latidos del Espíritu.

 

Fr. Emilio Rodríguez, O.P.

(Febrero, 2006)