TU MISMO ERES NAVIDAD

"A cuantos le recibieron les dio poder

de venir a ser hijos de Dios"

(Jn 1,12)

 

  • Si eres nómada, viajero de geografías y culturas, y permites que sus vientos rocen e impregnen tu piel y llegue hasta la médula de tus huesos.

  • Si tu patria y tu casa es el camino y vives sin domiciliarte, pues así entras en relación con todas las estaciones de la vida.

  • Si te sabes buscado y sientes que una presencia brota de tu fondo, inefable, inmaculada.

  • Si de ti nace una fuente, como un río donde todos pueden beber y volverse como tú viajeros y nómadas.

  • Si crees que en el más extraño de los rostros alguien aguarda calladamente desvelarse, como un amanecer.

  • Si en los éxodos cotidianos sabes que Él está ahí, que tú estás ahí, en las horas de calma y en el estruendo de la agitación.

  • Si nada te retiene y no eres de nadie prisionero.

  • Si redimes la Navidad perseguida y encarcelada y amas el llanto de su alumbramiento.

  • Si descubres que todos los latidos, el del mar, el de las estrellas, el del fuego, el de la tierra entera, es tu latido, un único latido.

  • Si olvidas tu edad, tu rostro y te dejas absorber hacia adentro.

  • Si en lugar de inventariar diferencias te das cuenta que a la luz de tu mirada se van borrando las separaciones y todo regresa a su unidad original.

 

Fr. Moratiel