Historia

 

La zona de Campoo, desde la época de los romanos, tuvo una singular relevancia. Geográficamente era el punto intermedio entre Castilla y lo que posteriormente sería Cantabria. Entre la actual Reinosa y Montesclaros estuvo enclavado el famoso campamento romano de Julióbriga. Esta circunstancia dió mucho movimiento social, económico y religioso a la zona creando bases para su devenir histórico. Desde el punto de vista arqueológico se están logrando hallazgos que incluso testimonian presencia cristiana desde el s.III. Luego llegarán los visigodos y dejarán sus huellas. La cristianización comienza adquirir mayor relieve con la presencia de monjes y ermitaños.

En Montesclaros se ha encontrado una capilla prerrománica de los ss. X u XI, a más tardar. El hallazgo de la Virgen de Montesclaros es algo anterior, traída, con mucha probabilidad, por los primeros hispano-visigodos que buscaron refugio en estas montañas cántabras huyendo de la invasión árabe; fue hallada en la Cueva, que aún conserva vestigios religiosos.

Pronto los monarcas de la naciente España acogieron el Santuario bajo su protección y encargaron, según las costumbres, a capellanes que mantuvieron el culto y atención a peregrinos. Ya en s. XVI principalmente los pueblos de la Merindad mantienen compromisos periódicos para sus visitas al Santuario.

Las merindades fueron circunscripciones administrativas aparecidas en Castilla durante la edad media que gobernaban intendentes subordinados a la autoridad regional. Hoy día quedan como recuerdo histórico manteniendo la identidad regional con sus costumbres y cultura. Para nuestro caso la Virgen de Montesclaros figura como faro de irradiación evangélica de la Merindad de Campoo. A Ella se acude en las penas y alegrías y nunca se despiden los fieles sin llevar el calor de la Madre.

Algunas fechas clave de la historia del Santuario:

  • a partir del s. XIV comienzan las edificaciones más amplias y sólidas para el servicio de la creciente afluencia de devotos;
  • el 13 de Septiembre de 1686 el rey Carlos II mediante Decreto concede al Convento dominicano de Las Caldas de Besaya (Cantabria) el cuidado espiritual de ésta Merindad hasta el valle del Pas. En el año 1776 se crea una comunidad dominicana con identidad propia que atenderá todos los trabajos pastorales de la zona
  • en 1721 las Hermandades de Campoo declaran a la Virgen de Montesclaros Patrona de la Merindad;
  • en noviembre de 1808 llegan las infaustas tropas napoleónicas y someten al Santuario al más vandálico saqueo que se pueda imaginar. Napoleón decreta la supresión de las Ordenes religiosas. Los dominicos debe de irse de Montesclaros. El obispo de Burgos suplirá con capellanes. Cinco años más tarde regresarán los frailes. Corren tiempos malos...;
  • otro duro golpe llega con la presencia masónica y de los afrancesados. Por óden del rey y del gobierno son expulsados los frailes en 1821. Pueden regresar dos años mas tarde; pero en 1834 el gobierno de Martínez de la Rosa y al siguiente Mendizábal descargan sus leyes y persecuciones contra las órdenes religiosas; llegan hasta Montesclaros y los frailes tienen que salir apresuradamente. Su regreso no será hasta 1880. Durante todo este tiempo el Alcalde de Reinosa y demás señores de la merindad, que mucho les honra, logran que el Santuario permanezca abierto, atendido por capellanes nombrados por el obispo de Burgos. De todas formas el gobierno pone en venta los edificios del santuario y convento en el año 1844. Los compra Esteban Arellano del Hoyo que después vende a la Merindad por 400.000 reales de vellón. Luego es cedido a los dominicos “mientras ellos permanezcan al servicio del Santuario”. Es justo significar y agradecer a los alcaldes de la Merindad, representando la voluntad de sus pueblos, su actitud valiente y generosa con la que supieron amar y defender a la Patrona de la Merindad y su trono. Este hecho dio lugar al célebre “sermón de la peseta” (hoy céntimo de €) que se celebra en Reinosa con una misa el día 8 de Diciembre; se trata del reconocimiento que los frailes hacen año con año a los Alcaldes de la Merindad por su generosa y noble actitud;
  • la más dura prueba vendría en el 1936: persecuciones, vandalismo y martirio de cinco frailes, sacerdotes diocesanos y laicos. A la misma imagen de la Virgen se la “fusiló”; después de una descarga de innumerables armas, la imagen de la Virgen que pusieron en el “paredón” (la original estaba estratégicamente guardada) milagrosamente quedó intacta... Pronto el Santuario volvió a la normalidad. Hoy día aquellos santos mártires están en proceso de beatificación, que gracias a Dios va bastante adelantado.

En la actualidad el Santuario está abierto al servicio de la pueblos de la Merindad y provincias circunvecinas que no dejan de asistir para visitar la casa de la Madre en la que encuentran el calor de hogar con el que alimentar su fe, luz en el camino de la vida. Como en otros santuarios la mayor afluencia de visitantes es en el tiempo de verano. Muchos son los hijos de la zona que buscando mejores condiciones de vida tuvieron que emigrar lejos; llegado el tiempo de vacaciones vuelven para visitar a sus padres, a su terruño y... a la Virgen de Montesclaros. Son fiestas principales: la de la Rosa (último domingo de Mayo) y la de la Natividad de María (8 de Septiembre o el domingo siguiente). Acuden también muchos grupos de diversos lugares que encuentran acogida y ambiente para celebrar cursos breves de espiritualidad, meditación, poesía, arqueología e historia de la zona, escultismo... o simplemente descansar. Existe una hospedería y albergue que cubren las necesidades básicas de los participantes. También existe un centro de acopio para la ayuda a nuestras Misiones del Amazonas. Y se edita trimestralmente una Hojita de Montesclaros en la que se hace crónica de todas las actividades