Los Mártires

 

 

Durante la guerra civil española se produce el hecho más luctuoso y al mismo tiempo el más glorioso de la historia del Santuario. Nuestra región cae bajo el dominio rojo y nueve religiosos de la comunidad, cinco sacerdotes y cuatro hermanos, custodios de Santuario y educadores de los colegiales, son detenidos por los agentes revolucionarios el 22 de diciembre de 1936. Ese mismo día, que el calendario litúrgico dominicano celebra el Patrocinio de María sobre la Orden, la comunidad había terminado los ejercicios espirituales. Al atardecer los religiosos son llevados a la checa de Santander, y pocas horas después, en la noche del 22 al 23, son lanzados con lastre al mar en la bahía santanderina. No hubo juicio alguno: única causa de la ejecución, su condición religiosa. El testimonio martirial de estos nueve religiosos es el timbre más excelso de gloria para los dominicos, como custodios durante siglos de Nuestra Señora de Las Caldas. El 4 de agosto de 1965 se clausuraba con gran solemnidad, en la iglesia del Santuario, el proceso diocesano para la canonización de los nueve siervos de Dios. Pasada la causa a la Congregación de los Santos en Roma, a la fecha de hoy, febrero de 2005, la fase romana ha concluido con la aprobación; falta sólo que la Congregación, a indicación del Santo Padre Juan Pablo II, señale la fecha para la Beatificación, etapa previa a la Canonización.

La terminación de la guerra civil supone el inicio de una nueva etapa de esplendor para el Santuario de Las Caldas. A partir de 1945 se instauran aquí los Estudios de Filosofía de la Provincia de España. El incremento de vocaciones hace necesaria la ampliación del antiguo convento con nuevas construcciones que puedan acoger al centenar y medio de jóvenes filósofos, más profesores y comunidad de religiosas dominicas encargadas de los servicios. Estas ampliaciones fueron posibles gracias al mecenazgo generoso de dos ilustres apellidos de la nobleza de Cantabria: D. Gilberto Quijano de la Colina, Conde Torre Velarde y D. Máximo Fernández Cavada, Conde de las Bárcenas. En 1996 el Estudio de Filosofía es elevado al rango de Instituto Pontificio, agregado a la Facultad de Filosofía de la “Universidad Pontificia Santo Tomás” de Roma, con la facultad de conferir grados académicos.

Además de la docencia de la filosofía, otras nuevas perspectivas importantes se abren en esta época al convento de Las Caldas. En primer lugar el ministerio en el mundo obrero, ejercido por los Padres de la Casa en la importante factoría SNIACE de Torrelavega; el apostolado a través de las ondas de Radio Torrelavega; ciclos de conferencias en Santander y predicación en las Parroquias del contorno.

En el año 1970, tras importantes deliberaciones, se juzga oportuno trasladar el Instituto de filosofía a una ciudad universitaria, siendo escogida Valladolid, La marcha del Estudiantado no se puede decir que haya afectado a la función más importante del Santuario, es decir, el culto a la Virgen y la atención espiritual de sus devotos. Incluso se puede afirmar que el movimiento religioso se ha incrementado desde entonces. Esto se puede constatar por datos como la mayor asistencia a las misas, sobre todo en días festivos y prefestivos, el incremento en el número de bodas en el santuario y otras varias manifestaciones de vida cristiana, de tipo individual, familiar y comunitario.