"LA HOJITA" marzo - 2.014

En el N. 72 que corresponde al mes de Marzo de 2014 se incluye, en portada, el siguiente artículo:

 

“TOMAR EN SERIO LA FE”

 

Que Dios sea un Padre lleno de misericordia y bondad, como repetidamente nos recuerda el Papa Francisco, no nos exime a los creyentes, de asumir nuestra fe con seriedad, responsabilidad y respeto. Desafortunadamente para muchos de nosotros la fe ha sido tocada también por la atmósfera reinante de lo efímero, de lo superficial, quedando nuestro compromiso cristiano, pendiente de un frágil hilo que al menor soplo de aire contradictorio se puede quebrar; la fe está siendo para una buena parte de los bautizados como un pobre adorno que se pone y se quita fácilmente.

 

El Crucifijo, que preside nuestras iglesias, nuestras casas, o llevamos sobre nuestros cuerpos, es expresión fiel de la responsabilidad que el Hijo de Dios quiso asumir y compartir con nosotros ante la elección entre el bien y el mal. Esa difícil y apasionante elección es la tarea principal de nuestra libertad humana. Jesús, ha sido y es nuestro compañero, y hermano; nuestra luz y fortaleza, en la más hermosa responsabilidad de nuestra vida.

 

Al iniciar la andadura de nuestra vida cada mañana, los creyentes cristianos debiéramos poner nuestra mirada en el crucificado para asumir nuestra hermosa aventura con responsabilidad y seriedad. Seguramente encontraremos más ánimo y recursos para superar los momentos difíciles y oscuros que la vida de continuo nos ofrece. No olvidemos esa gran verdad de nuestra fe: Por la cruz se va a la luz. La Fe en la bondad nos abre la puerta a la esperanza de una vida plena.  

 

Debemos añadir, que vivir nuestra fe cristiana con seriedad, con responsabilidad, como han escrito algunos de nuestros grandes pensadores cristianos, no está reñido con una buena dosis de sana alegría y humor: “La seriedad última no está nunca desprovista de una dosis de humor” (Bonhoeffer). “Nadie puede ser realmente bullicioso sino el hombre serio”  (Chesterton). “...Las personas que más bromean son aquellas cuyo corazón sufre sin cesar...”  (Gorki).

 

En una sociedad saturada de ofertas de saldos de felicidades y alegrías efímeras  a corto plazo, los creyentes cristianos debiéramos manifestar con nuestras vidas el gozo y la felicidad de haber encontrado el sentido verdadero del misterio de todo lo que nos acontece y rodea, gracias a la luz del mensaje de Jesucristo vivido con seriedad y responsabilidad.